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En una de esas ciudades escondidas, ciudades empozadas de las que apenas escapa de tiempo en tiempo un murmullo, caí enfermo. Así lo comuniqué en una carta a mi prometida. Dos días después recibí contestación suya. Era una carta llena de ternura y dolor en la que a vuelta de mil recomendaciones favorables a mi salud me pedía atemorizada diese por terminado mi viaje.
Dejé pasar unas fechas y volví a escribir; seguía postrado en el lecho pero la enfermedad parecía ceder. A esta carta siguieron otras; en todas ellas daba cuenta detallada de mi enfermedad. Las respuestas de mi prometida llegaban hasta mí como gritos de angustia de un corazón que se deshacía en el dolor. Rasgaba los sobres de sus cartas con la fría convicción de que iba rompiendo un alma en pedazos. Pero ¿es que para mí tenía alma aquella mujer?
En poco más de veinte días mi enfermedad sufrió varias alternativas que fueron otros tantos escalones hacia la gravedad de mi estado. A las cartas, cada vez más pesimistas por mi parte y más acongojadas por la suya, sucedieron los despachos telegráficos más breves y terribles a medida que avanzaban los días. La gravedad llegó por fin a un límite extremo. Y fallecí.
No me fue muy difícil dar una absoluta verosimilitud a mi muerte. Por fortuna, carecía de parientes próximos que hubiesen podido complicar el asunto y mis amigos eran tan pocos y tan superficiales que no había peligro de que descubriesen con su solicitud el fraude. Un pobre profesor de filosofía tiene por otra parte tan poca actualidad, tan poco relieve en el mundo que bien puede desaparecer de él sin dejar rastro de su humilde existencia. La familia de mi prometida hacía una vida tan retraída y aislada en el turbión de la metrópoli que jamás hubiese podido informarse de lo ocurrido allá en el fondo de una ciudad dormida en la que hasta los grandes hechos se apagan y enmudecen para dejar oír el confuso rumor de los siglos pasando y repasando sobre ella en históricas cabalgadas. Supe escoger a conciencia el lugar donde había de ocurrir mi fallecimiento.
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