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Hay palabras abejas. Otras son palomas errantes que vienen a posarse sobre nuestros hombros estremecidos. También hay palabras resortes, sésamo ábrete de subterráneos palacios de gnomos y princesas. El arte nuevo va siempre buscando por el bosque la anilla de hierro que alza la tapa de la cima fulgurante.

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